jueves, junio 08, 2017

Lesbploitation

Me encuentro esta mañana con que un compañero comentaba el post de una autora que anunciaba en twitter que ha comisariado una exposición de autoras para un Festival de Cultura Lésbica.

En un momento de la conversación la autora concreta que el criterio de selección de las autoras participantes no es otro que su orientación sexual. Como en el cartel puede leerse “exposición de ilustración” y no “exposición de ilustradoras lesbianas” yo le pido que me lo confirme. Cosa que, como podéis ver en la imagen, hace.


Personalmente me ofendería que me preguntaran si soy gay, heterosexual o bisexual a la hora de formar parte de una exposición. ¿Por qué tengo que definirme sexualmente para mostrar mi trabajo?
Lo que yo haga en la cama y con qué tipo de personas lo haga es cosa mía.

Además me parece una discriminación para el resto de autoras heterosexuales. ¿Por qué grandes y maravillosas autoras no podrán mostrar su arte sólo por no ser lesbianas mientras que otras, quizá más mediocres, sí lo harán por el hecho de serlo?

Y, me surge una duda, ¿cómo lo van a comprobar? ¿confiarán en la palabra de las autoras o les van a hacer un test? ¿exigirán algún tipo de prueba lésbica? Eso no tendría ningún sentido. ¿Existe algún tipo de carnet? ¿También entran las bisexuales?

Bueno... unas sí y otras no. Según como se definan
La autora se justifica diciendo que el objetivo es “dar visibilidad al colectivo y sentirse orgullosas de lo que hacen y cómo son”, que quieren “reivindicar un espacio que siempre se ha negado y demostrar que ahí están”, pero, dejando al margen el hecho de que no creo que nadie haya negado nunca que existen las autoras lesbianas ¿no sería mejor reivindicar que el espacio fuera el mismo para todos?

No dudo que la intención sea buena (aunque habrá malpensados que piensen que se persigue más la subvención que la integración) pero creo que lo que consiguen es precisamente todo lo contrario de lo que dicen perseguir.
Aunque no se busque discriminar a las mujeres heterosexuales (¿también a las bisexuales? me queda la duda) el resultado es que a esas mujeres se las excluye. Se les prohíbe formar parte de una exposición porque no se definen sexualmente o se definen de una manera diferente a la que exige los criterios de la exposición. No creo que la exclusión sea el modo más adecuado de luchar contra la exclusión.

Pienso que la normalización llegará cuando a nadie le pregunten sobre sus preferencias sexuales a la hora de conseguir un empleo o de poder formar parte de una exposición colectiva. Lo demás se me asemeja mucho a etiquetar a las personas, hacer guetos y darle al capitalismo pistas sobre nuevos nichos de mercado, basados en la orientación sexual, en los que podrán vender sus productos.
Camisetas para lesbianas, camisetas para gays... cada una en su cajón. Todo bien ordenado.

Que nadie se confunda, no pretendo erigirme en defensor de nadie, estoy seguro de que las mujeres que se sientan ofendidas, si las hubiera, serán ellas mismas quienes denuncien su exclusión, si les apetece, vaya.

Pero tampoco puedo evitar llegar a las conclusiones que llego y pensar como pienso.

Que lo mejor, siempre, es sumar, no restar.
Multiplicar, no dividir.

Pensar en lo que nos une, no en lo que nos separa.



2 comentarios:

RM dijo...


Plas plas plas, again!

Sergio Bleda dijo...

Gracias. Muchas gracias.