lunes, septiembre 11, 2017

Gilipollas

A la derecha la obra original de Walter Popp. A la izquierda su vivificación.

Debo de ser gilipollas.

Desde niño he admirado a los grandes maestros del arte y he querido ser como ellos. Y desde siempre he creído que la manera de convertirse en artista era aprender a hacer mi trabajo lo mejor posible. Estudiar perspectiva, anatomía, técnicas de coloreado (tanto manuales como digitales), entintado, composición, narrativa...

He disfrutado y paladeado todo tipo de obras y géneros, el impresionismo, el surrealismo, el pop art… y he tratado de obtener alguna enseñanza de todos y cada uno de ellos. Incluso de aquellos que no me gustaban o no terminaba de comprender.

He tratado de que mi obra sea única, original y reconocible, igual que la de tantos y tantos maestros que he admirado. Porque pensaba que si conseguía ser esas tres cosas no tendría problemas para ganarme la vida como artista.

¡Qué equivocado estaba!

Resulta que en los tiempos que nos ha tocado vivir no es necesario realizar una creación artística para cobrar los ingresos generados por su reproducción. Basta con coger la obra de otra persona, cambiar cuatro cositas y venderla como una "vivificación" tal y como ha hecho la artista María Cañas con la obra de Walter Popp en el cartel del festival de Cine Europeo de Sevilla. Por el que ha cobrado, me confirman, 3000 euros. Sin concurso, a dedo, con factura al consistorio.

Jamás he cobrado yo 3000 euros por un trabajo en mi vida. Y eso a pesar de mis estudios de anatomía, perspectiva etc...

¡Tres mil euros! Lo pongo con letra para que no se les olvide. O para que no piensen que se trata de una errata
¿Saben la de meses que tengo que trabajar yo creando, una tras otra, obras originales, únicas, reconocibles y a medida de cada uno de mis clientes para acercarme a esa cantidad?

Confieso que cuando vi lo que María Cañas había hecho alterando sin permiso del autor una ilustración ajena y cobrándola como si fuera una creación propia pensé que se trataba de un plagio. Tendrán que disculparme. Ni mi familia ni el estado me pagaron nunca una carrera de bellas artes (tampoco se lo pedí nunca), todo lo que sé lo he aprendido fijándome mucho y trabajando muchísimo más. ¡Ahora veo cuán equivocado estaba! ¡cuánto tiempo desperdiciado! Soy lo que algunos llaman un autodidacta y otros un iletrado. De modo que nunca aprendí términos como "vivificación" ni nadie me enseñó a utilizar conceptos como  “el dogma del detritus urbano" para justificar mi falta de originalidad ni a disfrazar el plagio con conceptos como el de “la senda de la obra derivada”.

Menos mal que gracias a este artículo (una obra de arte en sí mismo) todo queda claro, incluso para los iletrados como yo.

Resulta que ya lo hicieron otros grandes caradu... artistas como Lichtenstein. Y, claro, eso lo justifica todo. Si alguien se dedica a reproducir viñetas ajenas y no sólo no le demandan sino que además consigue vender esas reproducciones por miles de dólares por mucho más, incluso, de lo que cobraron esos pringadillos de los tebeos por crear esos dibujos, entoces ¡hagamoslo todos! ¡no es plagio! ¡¡Es arte!!
Lichtenstein se lo curraba.

Claro que algún malpensado metijoso podría decir que al menos Lichtenstein se molestó en copiar (o reinterpretar) él mismo, con sus propias manos las viñetas de otro, mientras que nuestra amiga María Cañas se ha limitado a coger el.mismo dibujo creado por Walter Popp y modificarlo ligeramente  con una especie de llamas de colores "como símbolo del espíritu incandescente del séptimo arte” con la sana intención de darle al trabajo de Popp “una segunda vida” y “resignificarlo”
Bueno, y de paso, de llevarse tres mil eurillos de los que ni los herederos de Popp (fallecido en el año 2002) han visto un céntimo. Algo que, me comentan, podría cambiar si los herederos que, parece ser, han sido avisados de la “vivificación” deciden demandarla. A ella, al ayuntamiento de Sevilla, o a ambos. Ya sabemos lo que le gustan los juicios a estos americanos.

Pero ¿quién podría culparle? En un mundo donde Bookish vende los libros con un precioso packaging que no permite ver qué libros estás comprando y en el que nadie habla sobre la calidad literaria de un relato y el debate se centra en la cantidad de followers que el autor (o autora) haya
Publicidad de bookish en Instagram
¿Qué importa el libro que compres mientras
el packaging sea bonito?
conseguido regalándolo en internet, en un mundo donde el esfuerzo y el trabajo bien hecho es sustituido por la inmediatez y la cultura se devalúa a cada momento siendo sustituida por el culto a la popularidad, quizá todos aquellos que queremos vivir de nuestro arte deberíamos tomar ejemplo de esta risueña sevillana.

¡Pero no nos detengamos ahí! ¿para qué rodar nuevas películas, escribir nuevos libros o componer nuevas canciones? Basta con coger alguna película ya rodada, añadirle unos minutos de metraje al principio y venderla como una obra nueva. Casablanca, por ejemplo, introducimos un número de baile de Britney Spears a la que el bueno de Sam se arranca a tocar el piano y ¡listo!. Le cambiamos el título, cobramos entrada y, ¡hop! ¡Una vivificación!
Cojamos “El quijote”, escribimos una escenita con unos orcos en biquini, la ponemos al final de la historia y, de nuevo, cambiamos el título, y a vender libros bajo la senda de la obra derivada.
En cuanto a la música, nada más fácil, pillamos “El lago de los cisnes” añadimos el sonido de una bocina así más o menos en el minuto 7 (que es cuando nadie se lo espera) y ya está. Se vende con otro título más acorde al dogma del detritus urbano y arreglao.

Las generaciones venideras nos lo agradecerán.

Claro que quizá habrá quien piense que la ley de propiedad intelectual prohíbe expresamente la alteración de las obras sin el consentimiento del autor o que la licencia Creative Commons (bajo la cual dice María Cañas que obtuvo la imagen) no son (o, al menos, no lo son siempre) de dominio público, lo que significa que uno no puede modificarlas a su antojo, sin permiso del autor o sus heredereos, o lucrarse con ellas.

Pero, claro, eso es porque siempre hay personas en contra del avance del desarrollo cultural y artístico.
Que es de lo que se trata.

Porque María Cañas ni siquiera se ha molestado en vendernos a precio de oro una lata llena de piedras diciéndonos que se trata de su propia mierda como hizo Manzoni.
No era caca.
¡Ella ha ido más allá!
En este caso no hace falta señalar que el emperador está desnudo. El emperador ha entrado en un concesionario de Ferrari y se ha llevado un Testarrosa y al salir por la puerta, cuando han empezado a sonar las alarmas, lejos de disimular, ha sacado pecho y le ha dicho al guardia de seguridad que si le pone una pegatina a la puerta del Ferrari ya es suyo y puede hacer con él lo que le de la gana.

Me temo que no soy tan innovador como esta mujer. O como Lichtenstein. O como tantos otros pioneros de la vivificación.

Yo por mi parte seguiré tratando de mejorar mis conocimientos de perspectiva, anatomía, mis técnicas de coloreado (tanto manual como digital), mi entintado, composición y narrativa.

Y seguiré creando mis propias obras y tratando que sean únicas, originales y reconocibles.

De hecho en la mayoría de mis contratos figura una cláusula (que, imagino, no figurará en los contratos que firmas artistas multidisciplinares como la señorita Cañas) que especifica claramente lo siguiente:”El AUTOR es creador y propietario intelectual del guión y dibujo, certificando que dicha obra no vulnera ningún otro copyright vigente.”

De modo que si puedo asegurarles algo es que si algún día alguien me paga 3000 euros será a cambio de mi propio trabajo, no de modificar ligeramente el trabajo de otro.


Porque soy gilipollas.



Enlaces de interés:
Deconstructing Roy Lichtenstein 

Algunos trabajos de Walter Popp en Pulpartist.com

La noticia contada por El Mundo

Declaraciones de Maria Cañas en el Diario de Sevilla

Por favor, no se pierdan el documental Banksy, salida por la tienda de regalos.

Maravilloso artículo de Carlos Marmol en El Mundo

Y otro estupendo de Antonio Hitos en el blog de FNAC

sábado, julio 29, 2017

Fredric Wertham estaría orgulloso.


En 1954 el siquiatra americano Fredric Wertham publicó “La seducción de los inocentes”, un ensayo en cuya tesis principal se describe a los cómics como una forma inferior de literatura popular, que corrompe a la infancia y una de las principales causas de la delincuencia juvenil.
Coincidiendo con la publicación de la obra, el subcomité del Senado para la delincuencia juvenil inició una investigación sobre este hecho, centrándose especialmente en los cómic-books.
Las editoriales, preocupadas por la posibilidad de que se crease una regulación gubernamental, prefirieron crear una institución auto reguladora y así nació el Cómics Code Authority, un instrumento de autocensura basado en el extenso código acordado por la ACMP (siglas en inglés de la Asociación de Editoriales de Revistas de Cómics) en 1948, quienes a su vez se basaron en el Código de Producción de Hollywood de 1930.

Cito de la Wikipedia:

>La CCA, de todos modos, fue más restrictiva que su predecesora.
Al igual que el código previo, la CCA prohibía presentar a "los policías, jueces, oficiales gubernamentales y otras instituciones de autoridad (...) de cualquier modo que cree falta de respeto hacia la autoridad establecida". No obstante, añadía a los requisitos que "en toda circunstancia que el bien pueda triunfar sobre el mal". Y desalentando "la muerte de oficiales de la justicia como resultado de actividades criminales". Así se establecieron restricciones específicas para la representación del secuestro y de las armas ocultas.
Imágenes de "excesiva violencia" estaban prohibidas, así como "las ilustraciones espeluznantes, desagradables y horribles". Los vampiros, hombres lobos, ghouls y zombies  no podían ser dibujados. Además, los cómics no podrían utilizar las palabras "horror" o "terror" en sus títulos y el uso de la palabra "crimen" tenía muchas restricciones.
Donde el anterior código condenaba la publicación de "cómics sexys", la CCA fue mucho más precisa: imágenes de "perversión sexual", "anormalidades sexuales" y "relaciones sexuales ilícitas". Así la seducción, la violación, el sadismo y el masoquismo fueron específicamente prohibidas. En palabras recogidas en el Código de Producción de Hollywood de 1930, las historias de amor tenían que enfatizar "la santidad del matrimonio" y las escenas de pasión debían tener cuidado en no estimular "emociones bajas y básicas".
Anuncios de licores, tabaco, cuchillos, fuegos artificiales, Pin-ups desnudas  y "productos de cuarto de baño de cuestionable naturaleza" fueron totalmente prohibidos.<

 En resumidas cuentas, el CCA convertía a los cómics en un chistecito inocuo y almibarado y sumía a sus personajes en un mundo buen rollista en el que Superman había dejado de ser un justiciero social que lucha contra las petroleras y los funcionarios corruptos para dedicarse a enfriar la limonada con su superaliento en barbacoas caseras y la prioridad de Wonder Woman dejaba de ser salvar a Steve Trevor para casarse con Steve Trevor.
Esto fue así durante 60 años.

Y todo para que algún senador medrara, consiguiera titulares y ganara popularidad, escenificando lo preocupadísimo que estaba por el tema de la delincuencia juvenil.

Años después, Tipper y Al Gore (quien, recordemos, llegó a ser vicepresidente de los Estados Unidos de América) ganaban presencia mediática culpando al Heavy Metal del incremento de actos violentos entre la juventud, embarazos de adolescentes y suicidios.

Recientemente, en España, nuestros políticos acaban de escenificar una preocupación similar por la violencia de género (mientras se dan palmaditas los unos a los otros, por cierto, a Juana Rivas no le queda más remedio que huir de la justicia que le obligaba a entregar a sus hijos a su expareja, condenada por maltrato) y han anunciado una serie de medidas entre las que se incluye la propuesta de “convenios de colaboración con guionistas para fomentar la igualdad, evitar los estereotipos y luchar contra el sexismo y la violencia a través de la pantalla”




Uno de los titulares afirma “Las películas y series españolas tendrán personajes femeninos más fuertes y con menos estereotipos”

De nuevo el Estado aprovecha una preocupación legítima de la sociedad y un tema tremendamente grave, como el de la violencia de género, para ejercer la censura y para decirnos a los autores qué personajes podemos o no incluir en nuestras historias de ficción.

Habrá quien, ingenuamente, piense que sólo se trata de una sugerencia, que el Estado no va a ejercer presión directa sobre los creadores. Y tal vez no exista una legislación al respecto, es decir, seguramente no exista un documento que nos autorice a incluir una rubia tonta y pechugona por cada cinco mujeres empoderadas en nuestras obras, pero está claro que, a partir de ahora, si quieres que tu serie o película (y seguramente libro o cómic) sea apoyado, subvencionado y/o reseñado tendrás que ceñirte al tipo de personajes que quieren ver en pantalla.

Tampoco la CCA tenía autoridad legal sobre las editoriales que no fueran miembros, pero las distribuidoras se negaban a trabajar con cómics sin el sello de la CCA. Muchas tuvieron que cerrar.

Los estereotipos ayudan a dar sentido a las historias. En la mayoría de las ocasiones son necesarios.

¡Pobre Lina! Aquí ya no se quiere a las chicas
como tú.

Si eliminásemos a Lina Lamont, la rubia tonta de “Cantando bajo la lluvia” interpretada por Jean Hagen, se nos caería la mitad de la película, y sin el conformismo de Melania Hamilton en “Lo que el viento se llevó”, que da el contrapunto a Scarlett O´Hara, la rebeldía de esta última no sería tan evidente.

Si nos limitamos a incluir personajes femeninos fuertes y empoderados en nuestras historias de ficción no sólo no empoderaremos a ninguna mujer, además crearemos una ficción irreal y edulcorada que no tiene nada que ver con la realidad en la que vivimos o las personas a las que van dirigidos esos relatos.

Pensar que eliminar los estereotipos de género en la ficción va a contribuir a eliminar la violencia de género es tan estúpido, tan ingenuo, como creer que acabaríamos con las guerras prohibiendo el cine bélico.

Seamos realistas, los autores reflejamos la sociedad, sus cosas buenas y sus cosas malas, pero no somos los causantes de ninguna de ellas.
Creo en los ejemplos positivos y me encantan los relatos inspiradores.
Mi obra está repleta de personajes femeninos fuertes, empoderados y autosuficientes. Desde la protagonista femenina de “El hijo de Kim” hasta Violeta de “La conjura de cada miércoles” pasando por Inés la vampira. Supongo que, en mi subconsciente, me he inspirado siempre en mi madre; una mujer luchadora a la que admiro y respeto. La primera mujer que se divorció en Albacete, la primera en dirigir un medio informativo, la primera en crear un periódico digital…

Pero también he creado, cuando la historia lo ha precisado, personajes femeninos tontos y superficiales como Wendy la rubia pechugona de “Melrose Pleasure”.

No se puede penalizar la creación en base a que la actuación de los personajes de ficción normaliza ciertas situaciones y, por tanto, los creadores estamos siendo cómplices del mal comportamiento de algunos individuos en la vida real.
Esa es la lógica del pensamiento políticamente correcto y se basa en una hipótesis, la de Sapir y Wolf, que no tiene demostración científica.

La ficción es algo muy importante en nuestras vidas. Los seres humanos llevamos desde que bajamos de los árboles contándonos historias los unos a los otros y ha sido algo decisivo en nuestra evolución como especie.

Recuerden: el Cómics Code Authority hizo que la industria de los cómics se autocensurara durante 60 años.

No dejemos que nos digan lo que podemos o no podemos incluir en nuestras historias.
Porque si lo permitimos será muy difícil dar marcha atrás.

Sergio Bleda


En este LINK algunos ejemplos de como la CCA límpia, lava, da esplendor y hace desaparecer cosas.

miércoles, junio 28, 2017

¡Nos vemos en el MulaFest!



Este fin de semana estoy invitado al MulaFest, que está dedicado al erotismo, para participar en varias actividades.
Además tengo una exposición de originales que incluye todas las ilustraciones interiores de mi último libro erótico ilustrado "Cinco relatos apasionados", escrito por Ricardo Esteban y editado por Dibbuks recientemente, y alguna que otra ilustración inédita.

Mi programa:

Sábado 1 de julio

-18:00h. - Sesión de firmas de mis obras eróticas en el stand de Amantis.
-20:00h. a 22:00h. - Dibujo en vivo en la Zona Heroes Comic Con Madrid.

Domingo 2 de julio

-12:00h. - Sesión de firmas de mis obras eróticas en el stand de Amantis.
-16:30h a 18:30h. - Dibujo en vivo en la Zona Heroes Comic Con Madrid.

Durante todo el festival (31 de junio a 2 de julio)

- Exposición de originales de "Cinco relatos apasionados"

La web del MulaFest AQUÍ


jueves, junio 08, 2017

"Cinco relatos apasionados" firmas en Omega Center Madrid y en la Feria del Libro


Atención madrileños y residentes de la capital, ocasionales o permanentes:

Mañana, viernes 9 de junio, el señor Ricardo Esteban y servidor de ustedes estaremos en la tienda de cómics Omega Center Estrella a partir de las 18:00.
Y el sábado 10 a las 12:00 y a las 18:00 en la caseta de Dibbuks de la Feria del Libro de Madrid.

Ricardo hablará mucho y dedicará todo lo que le pongan al alcance.
Yo, por mi parte, haré dibujitos.

¡Allí nos vemos!


Lesbploitation

Me encuentro esta mañana con que un compañero comentaba el post de una autora que anunciaba en twitter que ha comisariado una exposición de autoras para un Festival de Cultura Lésbica.

En un momento de la conversación la autora concreta que el criterio de selección de las autoras participantes no es otro que su orientación sexual. Como en el cartel puede leerse “exposición de ilustración” y no “exposición de ilustradoras lesbianas” yo le pido que me lo confirme. Cosa que, como podéis ver en la imagen, hace.


Personalmente me ofendería que me preguntaran si soy gay, heterosexual o bisexual a la hora de formar parte de una exposición. ¿Por qué tengo que definirme sexualmente para mostrar mi trabajo?
Lo que yo haga en la cama y con qué tipo de personas lo haga es cosa mía.

Además me parece una discriminación para el resto de autoras heterosexuales. ¿Por qué grandes y maravillosas autoras no podrán mostrar su arte sólo por no ser lesbianas mientras que otras, quizá más mediocres, sí lo harán por el hecho de serlo?

Y, me surge una duda, ¿cómo lo van a comprobar? ¿confiarán en la palabra de las autoras o les van a hacer un test? ¿exigirán algún tipo de prueba lésbica? Eso no tendría ningún sentido. ¿Existe algún tipo de carnet? ¿También entran las bisexuales?

Bueno... unas sí y otras no. Según como se definan
La autora se justifica diciendo que el objetivo es “dar visibilidad al colectivo y sentirse orgullosas de lo que hacen y cómo son”, que quieren “reivindicar un espacio que siempre se ha negado y demostrar que ahí están”, pero, dejando al margen el hecho de que no creo que nadie haya negado nunca que existen las autoras lesbianas ¿no sería mejor reivindicar que el espacio fuera el mismo para todos?

No dudo que la intención sea buena (aunque habrá malpensados que piensen que se persigue más la subvención que la integración) pero creo que lo que consiguen es precisamente todo lo contrario de lo que dicen perseguir.
Aunque no se busque discriminar a las mujeres heterosexuales (¿también a las bisexuales? me queda la duda) el resultado es que a esas mujeres se las excluye. Se les prohíbe formar parte de una exposición porque no se definen sexualmente o se definen de una manera diferente a la que exige los criterios de la exposición. No creo que la exclusión sea el modo más adecuado de luchar contra la exclusión.

Pienso que la normalización llegará cuando a nadie le pregunten sobre sus preferencias sexuales a la hora de conseguir un empleo o de poder formar parte de una exposición colectiva. Lo demás se me asemeja mucho a etiquetar a las personas, hacer guetos y darle al capitalismo pistas sobre nuevos nichos de mercado, basados en la orientación sexual, en los que podrán vender sus productos.
Camisetas para lesbianas, camisetas para gays... cada una en su cajón. Todo bien ordenado.

Que nadie se confunda, no pretendo erigirme en defensor de nadie, estoy seguro de que las mujeres que se sientan ofendidas, si las hubiera, serán ellas mismas quienes denuncien su exclusión, si les apetece, vaya.

Pero tampoco puedo evitar llegar a las conclusiones que llego y pensar como pienso.

Que lo mejor, siempre, es sumar, no restar.
Multiplicar, no dividir.

Pensar en lo que nos une, no en lo que nos separa.



viernes, junio 02, 2017

Libertad de ficción

Ralph. Homosexual y discapacitado.


Últimamente se habla mucho sobre la necesidad o no de incluir personajes con tendencias LGTB en las historias de ficción.

Y lo cierto es que, reflexionando sobre ello, he llegado a una conclusión que a muchos parece que se les ha escapado.

Y es que, probablemente, la mayoría de las historias que se han escrito en la historia de la humanidad ya incluyen personajes LGTB, aunque no lo sepamos.

Me explico ¿Son Tintín o Hannibal Lecter gays? ¿son bisexuales? No lo sabemos. El hecho de que en las historias que protagonizan no hayan demostrado interés sexual por otros personajes, sean del género que sean, hace que sea imposible conocer  su inclinación.  ¿Deberíamos pensar entonces que son asexuados? En absoluto. No conocemos su historial sexual, sencillamente, porque no es ésa la historia que nos están contando. Son historias de aventuras o de terror psicológico y no hace falta saber a quién se follan sus protagonistas para poder disfrutar del argumento y la ejecución de estas historias.

De la misma manera que yo puedo disfrutar de la conversación y la compañía de una persona sin saber con quién le gusta practicar sexo.

No creo que los creadores tengamos la obligación de incluir personajes LGTB o discapacitados, o de diferentes etnias, sólo para contentar a aquellos que piensan que si no gritamos a los cuatro vientos que estamos con ellos, entonces es porque estamos en su contra. Es más, no pienso que los creadores tengamos la obligación de otra cosa que no sea crear nuestras historias lo mejor posible. Y, de hecho, creo que podemos abandonar esta obligación en cualquier momento, cuando ya no nos ayude a realizarnos personalmente, no pague nuestras facturas, nos aburra o nos haga sufrir.

Cuando escribí "Bloody Winter" creé a Ralph, el personaje principal, como un discapacitado homosexual. Y lo hice porque me salió así, en ningún momento me sentí obligado a rellenar ningún tipo de cuota o a tratar de representar a un segmento de la población determinado.

Me salió así porque las historias salen de dentro y porque, muchas veces, lo crean o no, los personajes tienen vida propia y no importa como, quienes escribimos sus aventuras, queramos o dejemos de querer que sean. Son como son. Igual que las personas.

¿Es necesario que las historias reivindiquen algo? ¿Los creadores debemos convertirnos necesariamente en militantes? En "El baile del vampiro" hay skinheads, hay una violación, hay tortura. Pero no es una historia en contra del racismo ni de la violación ni de la tortura. Creo que todas esas cosas son horribles. Doy por sentado que están mal. Lo peor de la humanidad. Y de hecho creo que son tan horribles que no me veo en la necesidad de posicionarme en su contra.

Del mismo modo no siento que deba posicionarme en favor de la igualdad de género, la integración o la despatriarcalización. Porque creo que es lo sensato, lo humano, lo lógico.

Hemos pasado de no poder tratar ciertos temas en la ficción a tener la obligación de tratarlos tanto si enriquece la historia como si no. 

Agnes y Susan. Ellas nacieron lesbianas.
Cuando creé "La novia y la ladrona" lo planteé como la historia de dos lesbianas y, en aquel momento, el editor presionó para que las convirtiera en bisexuales para llegar al mayor número de lectores posible.
Ahora, tal vez, ese mismo editor presionaría para lo contrario, para llegar a un tipo de público más especializado.

Porque al final todo parece reducirse a eso: la pasta.

Creo que el capitalismo, que tiende, cada vez más, a la especialización, ha aprovechado (o directamente promovido) estas posturas (y postureos) para crear  y vender nuevos productos. Para abrir y consolidar nuevos nichos de mercado. Si consiguen que haya cómics para gays, cómics para lesbianas, cómics para heterosexuales y, ¿qué se yo? cómics para dentistas poliamorosos, habrá unas directrices muy claras para manufacturar y vender cada producto. Y eso no sólo facilitará su tarea de vendedores, también acabará con la libertad creativa y de pensamiento que tanto asusta a los capitalistas neoliberales.

550 € es el precio del feminismo para Dior. Es una pasta pero ninguna de tus amistades
de los Hamptons dudará de tu compromiso. Ideal para la zona VIP de los conciertos de Beyoncé.
No disponible en estos momentos.

Y lo peor es que, aquí abajo, parece que les estemos siguiendo el juego. Han dividido y  vencido, como siempre.

El hecho de que Disney hiciera una película con un protagonista gay o Marvel publicara un cómic protagonizado por un superhéroe femenino con sobrepeso, no pienso que fuera a favorecer necesariamente la integración de unos u otros, no supondría la normalización de nada (de hecho esa normalización ya existe en la sociedad se vea o no reflejada en la ficción) y lo más importante, no perseguiría esos objetivos aunque trataran de hacernos creer que si. Tan sólo buscarían el beneficio económico. Buscarían nuevos lectores que se identificaran con el aspecto  o las tendencias sexuales de esos personajes, explotarían la culpabilidad de quienes no se identificaran con ellos y, en ambos casos, lo harían únicamente para llevarse su dinero.

Mucha gente está dando a entender que si no incluyes un personaje de ficción de un tipo determinado te estás posicionando en contra de ese tipo de personas.

Y no. De ninguna manera. La mayoría de mis personajes no necesitan mostrar sus tendencias sexuales, porque para nada afectaría al desarrollo de la acción el hecho de que lo muestren o no.
Yo se que Ralph, de "Bloody Winter" es gay. Su amante lo sabe y parte de su familia también. Los lectores no necesitan saberlo para comprender la historia.

Lean lo que quieran. Vayan a ver las películas que les dé la gana. Pero no traten de obligar a los creadores a escribir los libros, las películas o los cómics a su medida, porque eso es imposible.
El número de lectores o espectadores es prácticamente infinito, las modas y los tabúes cambian de un día para otro y no se puede contentar siempre a todo el mundo.

Consuman el tipo de productos culturales que les dé la gana pero no traten de acusar a los creadores de ser de un modo u otro, basándose únicamente en sus creaciones.
Si así lo hicieran, se convertirían en fáciles víctimas del engaño. Les colarán todo tipo de series y productos mediocres sólo porque tienen "la ventaja" de que incluyen al tipo de personajes que ustedes creen que se deberían incluir, y eso no significaría que sus creadores estén en sintonía con ustedes.

Recuerden: para un creador es muy fácil mentir. Mejor dejarles ser sinceros.

Lo importante de una historia no es cómo sean sus personajes o cuántos ejemplares se vendan. Lo importante es que sea buena. Que entretenga. Que emocione.

No me pongan cuotas, ni restricciones. No traten de llevarme a su terreno.
Mis personajes son libres de acostarse con quien les apetezca. No traten de obligarles a que actúen en contra de su propia naturaleza.
Ellos todavía pueden ser libres.



No como nosotros.

jueves, abril 27, 2017

Cinco relatos apasionados: proceso creativo animado.



Pequeño GIF que me he montado con el proceso creativo de una de mis ilustraciones favoritas del último libro erótico que he ilustrado "Cinco relatos apasionados"
Escrito por Ricardo Esteban y publicado por Dibbuks como una de las novedades de este mes de mayo de 2017.

¿Mola o qué?

El libro ya está a la venta en su librería favorita o pidiéndolo a la web del editor en este LINK

miércoles, abril 26, 2017

Cinco relatos apasionados. Novedad de DIBBUKS para mayo



Está a punto de llegar a las librerías (de hecho a algunas ya ha llegado) el último libro erótico que he ilustrado para la editorial Dibbuks.
Es la segunda vez que trabajo con el incombustible Ricardo Esteban, con erótico resultado.
Debo decir que estoy muy contento con este trabajo. Más incluso que en nuestra primera obra conjunta "Una tarde de pasión"
Y estoy tan contento que me gustaría poder ir por la calle mostrando el resultado final a todo el mundo. Pero para no meterme en líos aquí os dejo un pequeño vídeo en el que se puede ojear el librito.
Como de costumbre la edición es preciosa. Juzguen ustedes.




La ficha del libro en la web de la editorial AQUÍ

jueves, abril 13, 2017

Alberto López Aroca a los premios Ignotus.

Si conozco a alguien que merece un premio Ignotus ese es, sin duda, el genial escritor Alberto López Aroca.
No voy a esconder que es amigo mío, de hecho es prácticamente un hermano para mi, y es indudable el cariño que le tengo. Pero esto no me resta ni un gramo de objetividad a la hora de valorar su obra y afirmar que es uno de los creadores que más respeto y admiro del panorama literario actual.

De modo que hago un llamamiento y os insto a que os registréis (si no lo habéis hecho ya) en el censo de la Asociación Española de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror (AEFCFT), que es quien concede estos premios desde el año 1991, cosa que podéis hacer hasta el 23 de abril rellenando ESTE FORMULARIO.

Las obras y categorías nominables de Alberto López Aroca para este año son las siguientes:


MEJOR ANTOLOGÍA


de Alberto López Aroca
(Ver ficha en La Tercera Fundación)


MEJOR CUENTO

Un problema abominable 
de Alberto López Aroca
(como Vincent Stamford)

La aventura de las gallinas de Sclater Street 
de Alberto López Aroca
(como John H. Watson)

El misterio del pez parlante
 de Alberto López Aroca

Otra clase de gente
 de Alberto López Aroca
(como Norm Eldritch)

La aventura del banco de niebla 
de Alberto López Aroca
(como John H. Watson) 

(Todos incluidos en Archetypal Magazine)



 MEJOR ARTÍCULO

Algunos monos que USTED debería conocer
 de Alberto López Aroca
(como Jane Chase, en Archetypal Magazine)

Los Marsh de Innsmouth: los extraordinarios orígenes
de una familia de la América profunda 
de Alberto López Aroca
(en Archetypal Magazine)


Jack el Destripador: Asesino pulp 
de Andrés Peláez Paz
(en Jack el Destripador de Curtis Garland)


 Prólogo: Sherlock Holmes en Whitechapel
o Jack el Destripador en Baker Street,
de Alberto López Aroca
(en El hombre del traje gris)



Cualquier duda podéis resolverla AQUÍ.

sábado, marzo 11, 2017

Vídeo ViniBD2017





Vídeo realizado durante el pasado ViniBD 2017.

Vino, tebeos, amigos, compañeros... ¿Qué más se puede pedir?

jueves, marzo 02, 2017

Nos vemos en el Festival ViniBD de Dijon

© Etienne LE ROUX 


En unas horas salgo para Dijon para asistir como autor invitado, este fin de semana, al Festival ViniBD.
Es la primera vez que acudo a este festival y, además, es la primera vez que firmaré el segundo número de la serie NSA que acaba de publicarse en el país vecino.

¡Allí nos vemos!

Toda la info del evento en este LINK

martes, febrero 21, 2017

Destruyendo profesiones




La periodista Cristina Fallarás, que acaba de abandonar la dirección del Diario16, reflexiona en este audio (a partir del minuto 35) sobre "cómo se destruye el periodismo a base de aceptar unas condiciones laborales y una manera de trabajar muy poco dignas y que están convirtiendo la profesión en un desastre"
Recuerdo como se me echaron encima algunas personas, que a pesar de llamarse a si mismas "autores de cómic" no viven de esta profesión, cuando escribí este artículo, y también este otro, haciendo una reflexión parecida.

Como ella misma dice "España es un país donde siempre hay silencio en torno a los temas más peliagudos"

Qué cosas.

miércoles, febrero 15, 2017

Comic-Con Valencia. Siguen las mentiras.


La bola de nieve sigue creciendo. En Valencia Plaza publicaron ayer este artículo en el que aseguran que "Las negociaciones para que la ComicCon recale en Valencia se institucionalizan" y "La ciudad de Valencia opta a ser la sede española de la Convención Internacional de Cómics de San Diego"
Incluyen, además, algunas fotografías de la reunión que mantuvieron el alcale de Valencia Joan Ribó y la concejala de Patrimonio y Recursos Culturales Glòria Tello con representantes de Jakemate quienes, hay que insistir sobre este hecho, no tienen absolutamente nada que ver con la Comic-Con de San Diego.

Por suerte en este otro artículo titulado "El Salón del cómic que intentó tangar a Valencia" escrito por Miguel Ángel Uriondo y publicado por merca2.es aclaran las cosas.

Por favor, léanlo. Y no se dejen engañar por cantos de sirena. Ni Comic-Con de San Diego ni nada.

Tiemblo cuando me pongo a pensar en lo que puede esperarse de unos políticos a los que resulta tan fácil engañar.


Un recuerdo de mi infancia.

Para mi profesora de EGB cualquier libro era más adecuado
para hacer un trabajo de clase que este cómic.

Cuando era niño, estando en el primer ciclo de lo que llamábamos la EGB, estábamos obligados a escoger un título de la biblioteca del colegio y escribir un trabajo sobre el mismo. Descubrí, con gran alborozo, pues ya era un gran aficionado a los tebeos, que entre los libros que pusieron a nuestra disposición había un cómic. Uno sólo. Yo le pregunté a mi profesora si podía escoger ese y ella me contestó que no. Que podía llevármelo para leerlo si quería, pero que además debía elegir un libro para hacer el trabajo. Por supuesto me llevé las dos cosas.

El cómic, lo he podido deducir años después, era uno de la serie de Michel Tanguy, escrito por Charlier y dibujado por Albert Uderzo.

Si mi profesora hubiera tenido menos prejuicios, hubiera conocido el trabajo de documentación de los autores, la información que aportaban y si, en definitiva, hubiera conocido esa historieta lo suficiente como para valorarla, tal vez habría aceptado mi propuesta de escribir sobre esa obra en concreto en vez de obligarme a hacerlo sobre un libro, probablemente de una calidad mucho menor, cuyo título soy incapaz de recordar hoy.

Alguien me dijo una vez (o quizá lo leí en alguna parte) que los profesores siempre se saltan el capítulo que habla de los cómics en temario de los libros de texto porque es el único tema en el que tienen menos que decir que cualquiera de sus alumnos más pequeños.

Creo que eso es algo que merece la pena cambiar

lunes, febrero 13, 2017

Este jueves nos vemos en Albacete


El próximo jueves, 16 de febrero, estaré con mi compañero el, también, autor Juan Antonio Martínez Sarrión hablando de la cosa esta de hacer historietas. Moderados ambos por el periodista Virgilio Molina.

A partir de las 20:00 horas en el Salón de Plenos del Museo Municipal.

¡Allí nos vemos!

sábado, febrero 11, 2017

Donde dije Diego digo... ¿Cádiz?

¿Sería así la comitiva que esperaba a Jakemate a la entrada de Valencia?

Comunidad Valenciana: tierra del quiero-y-no-puedo. Donde los aeropuertos no tienen aviones, el recubrimiento de las fachadas de Calatrava se cae y los salones de cómic...no acaban de celebrarse.

Según este artículo Feria Valencia ni va acoger la Comic-Con de San Diego, ni “opta” siquiera a hacerlo.
¿El "evento más grande del mundo del cómic"?
¿En la tierra de Fallerela? ¿seguro?
 Al parecer no fue con una delegación de la Comic-Con® de San Diego con quien se han mantenido conversaciones, lo hicieron con Jakemate Eventos, una pequeña empresa con sede en Cádiz, dirigida por José María Ruiz Quintanilla, presidente además de la Asociación Cultural de Coleccionistas Españoles de Figuras y Cómics que no tiene absolutamente nada que ver con San Diego y que ha organizado eventos pequeños como el Salón del Manga de Jerez o la Comic Con Spain de Cádiz.

De modo que, ya ven, a pesar de que el alcalde de Valencia Joan Ribó tuiteó que estaban trabajando para acoger "el evento más grande del mundo del cómic" todo ha sido un bluf.

Me reitero en lo dicho en mi artículo anterior sobre el modelo de convención que a mi personalmente, como lector y creador de historietas, me interesa. Un modelo popular, cultural y artístico como el de Angouleme, el de Viñetas desde el Atlántico o el del último Salón de Cómic de Granada. De verdad, no es tan difícil.

Y de paso aprovecho para enviar el siguiente mensaje a quien pueda interesar.

Señores políticos:
Si de verdad quieren apoyar el arte y la cultura y celebrar en Valencia un evento relacionado con el mundo de la historieta no hace falta que se vayan a Cádiz, ni a San Diego, ni a la Conchinchina ni a ninguna otra parte.
Llevamos celebrándolo aquí, en esta ciudad, desde el año 2011. Se llama "Jornadas de cómic de Valencia" y lo organiza la ASOVALCOM con un limitadísimo presupuesto. Su web la tienen AQUÍ y seguro que estarán encantados de recibir una ayuda económica para mejorar las exposiciones y que, entre otras cosas, los autores invitados no tengan que pagarse la cena del último día de su bolsillo.

Dejémonos de macro-eventos y delirios de grandeza. La época de Rita, de la Fórmula 1, el Open de Golf y la visita papal ya pasó. Es tiempo de decrecer.

jueves, febrero 09, 2017

¿Valencia Comic Con? ¿quéremos un modelo cultural o una verbena?

¿Se imaginan una Feria del Libro en la que no hubiera apenas libros y los espacios destinados a las casetas de las librerías y las editoriales estuvieran ocupados, casi en su totalidad, por puestos de comida, tiendas de camisetas de "50 sombras de Grey" y muñequitos del Capitán Alatriste? ¿se imaginan que la gente, en vez de acudir a ellas para comprar libros, lo hicieran para jugar a videojuegos, asistir a actos promocionales de próximas adaptaciones cinematográficas de famosas novelas o disfrazarse de personajes populares de la literatura?

Pues esta es la deriva que, en los últimos años, parecen haber sufrido muchas ferias de cómic en nuestro país.

Y les cuento esto porque desde hace algunos días cada vez que abro la prensa local me echo a temblar. Según comentan AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ Valencia, ciudad en la que resido actualmente, se postula como candidata a convertirse en la sede española de ComicCon San Diego. La noticia, a priori, no debería de preocuparme, si no fuera porque todo apunta a que la cosa puede llegar a ser más esperpéntica de lo que imaginaba.
Se habla de crear "zonas de juego y gincanas", de "exportar el juego de la Fallera Calavera" se especula con la posibilidad de que los valencianos se disfracen de "la Bruja Avería, Naranjito o Espinete y Don Pin Pon"

¿Puede alguien explicarme qué tiene eso que ver con la cultura o el arte?
¿Es ese el modelo de convención que queremos?

Como era de esperar el partido político que actualmente ocupa la alcaldía del Ayuntamiento (previo pacto con el PSOE y València en Comú) acude raudo para marcarse un tanto en busca del voto friki que tan buenos resultados le dió en las pasadas elecciones. ¿Recuerdan esos carteles de Compromís en los que los modelos llevaban camisetas de "Juego de Tronos" y "Padre de Familia" de los que ya hablamos por aquí?

El alcalde de Valencia, Joan Ribó,
¿a por el voto friki one more time?
 Nunca he creído que fuera necesario dignificar artística o culturalmente el medio porque, al menos para mi, tiene dignidad, arte y cultura de sobra por si mismo. Pero, desde luego, estoy en contra de que una manifestación cultural tan importante como la historieta (de la que, además, vivimos y a la que amamos apasionadamente muchos autores) se banalize progresivamente hasta convertirse en un escaparate de mamarrachos.

Les aseguro que no estoy en contra de los videojuegos, el cine, el cosplay o la comida. Soy muy jugón, me encanta el cine, sigo varias cuentas de cosplay en Instagram y, por supuesto, necesito comer. Pero creo que todo tiene su momento y, desde luego, su espacio. Si no se llamara "Comic Con" me daría igual lo que hicieran ahí dentro.

No se confundan conmigo, no busco un modelo elitista, quiero atraer al público general, pero me interesa más fomentar la lectura que la venta de ramen.
Quiero un modelo popular, cultural y artístico como el de Angouleme, el de Viñetas desde el Atlántico o el del último Salón de Cómic de Granada. Quiero que haya exposiciones de originales, charlas con autores, conferencias y sesiones de firmas. Y, llámenme loco, quiero que haya cómics.

Salon du Livre de Boulogne-Billancourt.
¿Dónde demonios está el puesto de ramen?
(Fotografía extraída de aquí)
El pasado mes de diciembre estuve invitado al Salon Du Livre Boulogne-Billancourt 2016. Éramos unos 250 autores, tanto de cómic como de libros en general. Les aseguro que no había ni una tienda de muñequitos ni un puesto de chuches. Sólo autores, obras y lectores, todo ello en un entorno cultural muy alejado del modelo de festival que propone la Comic Con.

Desde el 2011 la ASOVALCOM celebra unas modestas, pero muy dignas, jornadas de cómic en Valencia. ¿Por qué no se les dota a ellos de más presupuesto para que, por ejemplo, los autores invitados no tengan que pagarse la cena del último día de su bolsillo, en vez de fomentar un macro-festival que sólo va a beneficiar a una empresa privada?

Habrá que esperar a ver qué pasa, porque de momento no hay nada claro, pero me temo lo peor.

martes, enero 17, 2017

Guionistas de cómics en La Base Secreta


En el programa de anoche en "La Base Secreta" estuvimos hablando de guionistas de cómics.
Se puede escuchar aquí mismo: